Los
que se recuerdan, en momentos fugaces de su juventud, con un libro en
las manos; en la cabeza, sin poder soltarlo, tensando la última
luz permitida antes del sueño, reviven momentos felices de diversión
y sorpresa, de incertidumbre y afianzamiento o repulsa de posiciones y
de acopio de aire y víveres para esa travesía de vida que
se vislumbra en la adolescencia como un abismo.
Son
momentos que nunca se empañan, siempre presentes; base y fundamento
de tantas otras lecturas que seguirán ayudando a crecer... para
que el abismo lo sea menos...
Compartimos
esos recuerdos. Creemos que la lectura nos enriquece y nos hace críticos,
complejos y libres. Es por ello que, desde nuestras posibilidades, intentamos
animar a sentir, a disfrutar la lectura, la poesía...
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